Concéntrico es una pieza minimalista y rotunda: un muro largo, pintado en bermellón intenso, con un único hueco cuadrado que encuadra la vista del paisaje de viñedos riojano. Una piedra natural frente al muro invita a sentarse y contemplar lo enmarcado.
El proyecto propone una reflexión sobre el gesto mínimo necesario para cambiar la lectura de un lugar: sin construir apenas nada, el muro obliga a detenerse, a elegir un ángulo, a mirar lo que ya estaba ahí con una atención nueva. El rojo, lejos de ser un capricho cromático, es una estrategia: convertir la arquitectura en evento visible desde lejos, y ofrecer a quien se acerca una ventana íntima al paisaje.
Una pieza sobre la economía del gesto. Casi nada. Exactamente lo necesario.