El proyecto plantea la instalación como una puesta en escena: un techo escalonado que cubre el espectro cromático completo preside el espacio, mientras los bolsos Serpenti cuelgan de cuerdas de colores sobre pedestales espejados, como piezas de museo suspendidas en el aire.
El envolvente, construido en ladrillos de vidrio translúcido y paneles de cedro natural, da la escala correcta a un espacio que se lee entero de un vistazo. Una sala anexa — alfombrada en rosa fucsia y cortinas de velvet verde esmeralda — funciona como cámara secreta para la experiencia más íntima.
Color, luz y material en tensión precisa: el Bvlgari más pop, sin dejar de ser Bvlgari.